Malasia- Salah Salem Salem Saleh Sulaiman, ciudadano danes de 46 años fue condenado a pagar una multa por la difusión mal intencionada de información errónea. Se trata de la primera condena de este tipo en el mundo.

El incidente tuvo lugar a razón de la difusión en YouTube de un video donde el hombre denunciaba la presunta demora en la actuación de la policía en un caso que involucraba varias víctimas. Las autoridades aseguraron que solo habían tardado unos minutos en responder. El hombre decidió pasar un mes en la cárcel, tras no poder afrontar pecuniariamente la multa a la que fue condenado.

Esta es la primera condena que tiene lugar bajo la novedosa ley anti-fake news de Malasia, misma que ya fue condenada por Amnistía Internacional como “un asalto a la libertad de expresión” y “un ataque frontal contra la libertad de expresión que debe ser retirado” por Human Rights Wacth, y que prevé multas hasta $100,000.00 y penas de prisión de hasta 6 años para quien difunda información total o parcialmente falsa. En este sentido ya existe una legislación similar en Alemania rigiendo desde el 1 de enero de 2018 y otra más en la Duma rusa esperando ser aprobada.

«La legislación no solo castigaría a quienes son los responsables de la desinformación, sino a quien la comparta con intenciones maliciosas. Los proveedores de servicios en línea serían responsables del contenido de terceros en sus plataformas y cualquiera podría presentar la queja. Las noticias falsas generadas en otros países también serían punibles si afectan a Malasia o los malasios.» NYT

Desde hace unos años internet viene siendo objeto de legislaciones alrededor del mundo que buscan controlar su influencia que para bien o para mal afectan desde gobiernos a individuos en general. En este sentido, el mejor control de la información proviene de una sociedad con un criterio formado y capacidad crítica para juzgar lo que es cierto de lo que no, en esto juega un papel muy importante la educación.

En Malasia esta ley tiene un trasfondo mucho más dañino que la sola afectación del derecho fundamental de la libertad de expresión, busca influir en las próximas elecciones, ofreciendo un panorama opaco para poder señalar los defectos del actual gobierno malayo.

Reacciones Internacionales y Críticas

La ley anti-fake news de Malasia ha generado una ola de reacciones y críticas a nivel internacional. Organizaciones de derechos humanos y defensores de la libertad de prensa han expresado su preocupación por el potencial uso de esta ley como herramienta de censura y represión política. Amnistía Internacional ha calificado la ley como «draconiana» y ha instado al gobierno malayo a derogarla, argumentando que limita gravemente la libertad de expresión y el derecho a la información.

Human Rights Watch también ha criticado la ley, señalando que su redacción vaga y amplia permite al gobierno malayo definir arbitrariamente lo que constituye «noticias falsas», lo que podría llevar a abusos y persecuciones injustas. La organización ha advertido que la ley podría ser utilizada para silenciar a críticos del gobierno y periodistas independientes, afectando negativamente la transparencia y la rendición de cuentas en el país.

Impacto en las Elecciones y el Clima Político

El contexto político en Malasia añade una capa adicional de complejidad a la implementación de la ley anti-fake news. En vísperas de las elecciones generales, muchos observadores han señalado que la ley podría ser utilizada estratégicamente para proteger al gobierno en funciones y limitar la difusión de información crítica. La oposición y los activistas pro-democracia han expresado su preocupación de que la ley sea utilizada para manipular el discurso público y restringir la capacidad de los ciudadanos para tomar decisiones informadas en las urnas.

Comparación con Legislaciones Internacionales

Mientras que Malasia ha sido pionera en la implementación de una ley anti-fake news con penas severas, otros países también han comenzado a tomar medidas similares. En Alemania, la Ley de Aplicación de la Red (NetzDG) entró en vigor el 1 de enero de 2018, imponiendo multas a las plataformas de medios sociales que no eliminen contenido ilegal rápidamente. Aunque la ley alemana se centra principalmente en el discurso de odio y la incitación a la violencia, también ha sido criticada por su potencial para restringir la libertad de expresión.

En Rusia, la Duma Estatal está considerando una legislación que penalizaría la difusión de noticias falsas, con multas y penas de prisión. Al igual que en Malasia, las preocupaciones sobre el uso de la ley para reprimir la disidencia política son prominentes.

La condena de Salah Salem Salem Saleh Sulaiman bajo la ley anti-fake news de Malasia marca un precedente significativo en la lucha global contra la desinformación en la era digital. Sin embargo, también plantea preguntas importantes sobre el equilibrio entre la necesidad de combatir las noticias falsas y la protección de los derechos fundamentales de libertad de expresión y acceso a la información. A medida que más países consideren la implementación de leyes similares, la experiencia de Malasia servirá como un caso de estudio crucial en el debate sobre cómo abordar eficazmente la desinformación sin socavar los principios democráticos.

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